miércoles, 6 de febrero de 2008

No he venido a llamar a "Justos"

Sino a pecadores al arrepentimiento

Este tratado fue editado para personas que necesitan mucho del amor de Dios, para personas que a lo mejor serán mas susceptibles a la palabra de Dios que otros.

Estoy seguro que éste tratado también cimbrará los oídos de algunos religiosos que viven en la hipocresía, que se creen cerca del cielo porque a lo mejor no son asesinos, prostitutas, ladrones, etc. Pero si tienen chisme, amargura, rencores, envidias, etc. Es mas fácil que se salve una prostituta de la calle que sabe que esta sumida en sus pecados, que un religioso que se sienta cerca del cielo por lo que hace. Así fue en los tiempos de Jesús, así puede ser ahora también. Es mi deseo que así sea, y el de mi Dios mucho más.

Realmente deseo, tu que lees ahora; que Dios te de mucha bendición y misericordia.

Autor

Un Jesucristo que muy pocos

conocen.

¿Cuál es el Jesucristo que conoces?, ¿sabes tu quien era Jesucristo?, a lo mejor cuando te digo Jesucristo te imaginas la cara de ese hombre triste y con unas gotas de sangre en el rostro; como aquellas imágenes que se venden en las calles. A un Cristo bueno, compasivo, siempre alegre, y que no es capaz de ofender a nadie, a un Jesús con los niños cerca de él. Pero yo te voy hablar algo mas del Jesucristo que conozco, el cual conocí por medio de las escrituras, y para eso te citaré parte de lo que dice la palabra de Dios para que tengas una idea mas amplia de cómo era Jesús.

Después de estas cosas salió, y vio a un publicano llamado Leví, sentado al banco de los tributos públicos, y le dijo: Sígueme. Y dejándolo todo, se levantó y le siguió. Y Leví le hizo gran banquete en su casa; y había mucha compañía de publicanos y de otros que estaban a la mesa con ellos. Y los escribas y los fariseos murmuraban contra los discípulos, diciendo: ¿Por qué coméis y bebéis con publicanos y pecadores? Respondiendo Jesús, les dijo: Los que están sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos. No he venido a llamar a justos, sino a pecadores al arrepentimiento.

San Lucas 5:27-32

Jesús andando, vio a Levi el cual era publicano y le dijo: -”Sígueme”; Levi sin pensarlo dos veces, dejo el negocio y se puso a seguir a Jesús. Ahora podemos notar algo realmente curioso, porque cuando este hombre deja su trabajo para seguir a Jesús, preparó una gran comida en su casa, cosa que es muy rara en una persona que acaba de perder el trabajo; dime tu, sí te quedas sin trabajo, lo que tienes ¿Lo gastarías en una cena para invitar a tus amigos? Verdad que es algo “anormal”, sin embargo algo movió a este hombre que al recibir al invitación de Jesucristo, dejó todo y preparó este gran banquete, ahora déjame decirte que según el trabajo que desempeñaba, el de publicano, no era cualquiera. Un publicano es el que se encargaba de recaudar los impuestos para Roma en los tiempos de Jesús; y estos hombres que desempeñaban este trabajo eran despreciados por sus “paisanos” judíos, porque eran empleados del enemigo, ¡de Roma!, quien tenia bajo su poder al pueblo judío, ahora, también tenían la mala fama de excederse en los impuestos, pues usted sabe, para sacar una tajada del dinero que recaudaban, para ellos mismos y lógicamente podemos entender que era una fuente de ingresos muy jugosa, sin embargo cuando Levi, recibió el llamado del Maestro, lo dejó todo para seguirlo, adiós a los buenos ingresos, adiós a las comodidades y a seguir a un hombre, que es carpintero y que no me ofrece ni siquiera un lugar donde recostar mi cabeza.

Los religiosos empiezan a

murmurar

Y los escribas y los fariseos murmuraban contra los discípulos, diciendo: ¿Por qué coméis y bebéis con publicanos y pecadores?

¿Qué es un religioso? El siguiente pasaje nos lo puede explicar.

A unos que confiaban en sí mismos como justos, y menospreciaban a los otros, dijo también esta parábola: Dos hombres subieron al templo a orar: uno era fariseo, y el otro publicano. El fariseo, puesto en pie, oraba consigo mismo de esta manera: Dios, te doy gracias porque no soy como los otros hombres, ladrones, injustos, adúlteros, ni aun como este publicano; ayuno dos veces a la semana, doy diezmos de todo lo que gano. Mas el publicano, estando lejos, no quería ni aun alzar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: Dios, sé propicio a mí, pecador. Os digo que éste descendió a su casa justificado antes que el otro; porque cualquiera que se enaltece, será humillado; y el que se humilla será enaltecido.

Lucas 18:9-14

Un religioso, tiene exceso de confianza de si mismo, ósea es uno que dice: “Te doy gracias Dios porque no soy un borracho, doy mis limosnas todos los domingos, rezo todos los días Etc. Etc. y no soy como aquel fulano que es bien pecador” Un religioso es como aquel hombre que dice: “Mira, yo no necesito arrepentirme, mejor háblale al borrachito de la esquina ese si tiene que arrepentirse” o también puede ser la señora que dice: “Yo soy una buena madre, nunca adulteré, y si mis hijos necesitaban algo, no me prostituí, soy una buena madre y una buena mujer”. Ahora yo les diría a estos: Esta bien, no te emborrachas ni eres adultero o prostituta o lo que sea; pero eres orgulloso, menosprecias a los demás y te crees justo en tu propia opinión, y sabes una cosa, por tu actitud de soberbia (ósea orgullo, inflado) Dios te resiste, ¡Dios te resiste!; amenos de que te humilles, te dará gracia, pero mientras tanto no. Ciertamente bien se aplican las palabras de Jesús cuando dijo: Los que están sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos. No he venido a llamar a justos, sino a pecadores al arrepentimiento. Lo que Jesús quiso decir en forma de sarcasmo, fue lo siguiente: Ok, te sientes muy sano, muy justo ¿verdad? pues no he venido por los que se creen justos o se creen estar sanos, he venido para los que saben que están mal, en pecado delante de Dios, ¡por ellos he venido! para que se arrepientan y hallen perdón.

“También por los más

aborrecidos he venido”

Mas el publicano, estando lejos, no quería ni aun alzar los ojos al cielo...

La escena de ahora, es totalmente diferente, es de un hombre que sabe que esta muy mal delante de Dios, tan mal dice la escritura que ni aun tenia el atrevimiento de alzar los ojos al cielo, date cuenta de que grado de humillación y convicción de pecado tenia este hombre, ni siquiera se atrevió a orar de cerca, sino que ahí de lejitos, por que tenia mucha vergüenza ese hombre delante de la presencia de Dios. Este publicano ciertamente aborrecido por la sociedad; dice la Palabra, que descendió justificado, antes que el otro que creía no tener necesidad del perdón de Dios.

¿Ahora quienes son los más aborrecidos, despreciados, mal vistos de nuestra sociedad? ¿Quiénes son? ¿No son los borrachos? ¿No son aquellos hombres que se encuentran tirados en las calles? ¿No son las prostitutas? ¿No son los narcos? ¿No son la gente que esta en las cárceles? ¿No son aun nuestras propias autoridades? ¿No son los drogadictos? ¿No son los homosexuales? ¿No son ellos? ¿No estarás tu entre ellos? ¿No te ha tocado recibir una mirada de desprecio por lo que eres o por lo que has sido?. Sí estas entre ellos, déjame decirte una cosa: Dios tiene compasión de ti, no importa lo que hayas hecho, ni cuan grave haya sido, Dios tiene compasión de ti; solo tienes que reconocer que necesitas de Dios, no seas como el religioso que cree no tener necesidad de Dios. Cuando Jesucristo dijo: sino por pecadores al arrepentimiento. Es para sacarte de la condición de pecado en el que estás. Dios te ama, ¿Y sabes de que forma? Envió a su propio Hijo, a su único Hijo para que pudiera presentar delante de si mismo un sacrificio perfecto, capaz de redimir el pecado de todo aquel que confié en la sangre de Jesucristo. ¿Quién daría la vida por ti ahora? ¿no hallas a nadie? Hay alguien que ya la dio por ti, su nombre es Jesucristo. Y sabes porque lo hizo, porque te ama. No quiere que perezcas eternamente en el infierno, quiere deshacer las obras del diablo en ti. Porque para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo. Para destruir las cadenas del pecado que te tienen amarrado, para cambiar tu vida totalmente. Jesucristo dijo: Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Ósea, Jesús te esta diciendo: “Sí ya te diste cuenta del estado de tu vida, o ya estas harto de la forma en que llevas tu vida, y tu alma no tiene descanso, ¡ven a mi! Y te daré reposo para tu alma; no te la va a dar un pastor, o un sacerdote, ni aun el que escribió este folleto, sino yo mismo, el Hijo del Altísimo; te daré reposo para tu alma”. Estas son palabras fieles y verdaderas

“He hecho cosas muy malas...

¿Me perdonara Dios?”

Si has decidido buscar a Dios, un pensamiento que es muy probable que se te venga a la mente es: que tal vez Dios no te vaya a perdonar, no te dejes llevar por las acusaciones de satanas. Dios ha prometido que así será, y es fiel a su promesa, Dios es digno de confianza. Dios no va a estar jugando con los pensamientos de los hombres, solo esta en que tu confíes en Jesucristo y que te arrepientas; es decir, decidido a darle un giro total a tu vida, dejar de hacer lo malo, aprendiendo hacer el bien. Y sí son muy fuertes esos pensamientos de que Dios no te perdonará; combatiré ese pensamiento con la palabra de Dios que dice:

...mas cuando el pecado abundó, sobreabundó la gracia

Romanos 5:20

De cierto os digo, que los publicanos y las rameras van delante de vosotros al reino de Dios.

Mateo 21:31

(Jesús hablándoles a los religiosos)

Es decir: que cuanto mas pecador veas que estas delante de Dios, y te compares con otros que llevan una vida moralmente mejor que la tuya y tu pensamiento te diga que eres demasiado vil y pecador como para que Dios te perdone. Entonces sobreabundara la gracia de Dios, ósea, ¡que Dios será mucho mas bondadoso, compasivo, misericordioso contigo! No importa lo que hayas hecho o estés haciendo, ¡arrepiéntete!, vuélvete a tu Creador, deja de hacer lo malo, humíllate delante de Él. Y experimentaras el grande amor de Dios por ti.

Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él. El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios.

Juan 3:16-18

Arrepiéntete y cree en estas buenas noticias...

Marcos 1:15 (paráfrasis)

Dios te bendiga.